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Como contarle a tu marido que eres lesbiana

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Resumen: ¿Estás casada con un hombre pero sientes que te gustan las mujeres? en este artículo te ayudaos a despejar dudas y te damos pautas para dar los primeros pasos para ser quien eres.

Si estás casada con un hombre y descubres que te sientes atraída por las mujeres, no te engañes a ti misma. Esos sentimientos no van a desaparecer y, tarde o temprano, tendrás que armarte de valor y contárselo a tu marido.

Si bien tu identidad sexual probablemente será una auténtica sorpresa para tu marido, no pienses que él no habrá notado que algo no está bien en vuestra relación, aunque no sepa exactamente cuál es el problema.

Todo lo que estás sintiendo está afectando a vuestra relación e independientemente de si tienes una aventura con otra mujer o no, él tiene derecho a saber qué es lo que está pasando.

También es su vida, por lo tanto, más pronto que tarde tendrás que decirle a tu marido que eres lesbiana.

¿Es este tu caso? Si es así, probablemente te estés preguntando qué debes hacer ahora:

  • ¿Debes divorciarte?.
  • ¿Realmente te ves teniendo una relación amorosa con otra mujer?.
  • ¿Te has parado a pensar en todo lo que conlleva ser lesbiana?

Estas son preguntas difíciles y tienes que tomar una decisión que es aún más difícil de afrontar, por lo que sé sensata. No hagas nada en caliente.

Tómate tu tiempo, acude a un terapeuta si lo consideras necesario y enfréntate a la situación solo cuando tengas toda la información y hayas analizado concienzudamente tanto tus sentimientos como la situación en la que te encuentras.

¿No eres feliz en tu matrimonio?

Cuando estás casada con un hombre, descubrir que eres lesbiana puede suponer una tremenda sorpresa o un gran alivio.

Este descubrimiento puede ser un alivio porque finalmente encuentras sentido a todos esos problemas de tipo sexual o emocional que estabas experimentando.

Algo te faltaba en tu relación de pareja y probablemente te sentías agobiada al ser incapaz de descubrir el qué.

Con este descubrimiento, habrás hallado esa respuesta que te faltaba para ser completamente feliz.

Asimismo, empiezas a ver por qué algunas amigas (o una en particular) te gustaba más de lo que parecía conveniente.

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Puede que, a cierto nivel, siempre hayas sabido que te sientes atraída por las mujeres, pero quizá tu familia o la sociedad te han metido en la cabeza ciertas creencias condicionantes que te han hecho rechazar o reprimir esa parte de ti misma.

Por lo tanto, es posible que pensaras que podrías ser feliz estando casada con un hombre pese a que te gustaran las mujeres. O quizá no hubieras explorado esa parte de ti misma con anterioridad y no has descubierto que eres lesbiana hasta ahora.

Sea cual sea tu caso, cuando te enfrentes a este descubrimiento, no te mientas a ti misma.

Sabes que no eres feliz o, al menos, te sientes incompleta, independientemente de lo agradable y bueno que sea el hombre con el que estás casada.

Aunque vayas a echar de menos a tu compañero porque le consideras tu mejor amigo, ambos merecéis ser felices.

Seguramente él tampoco es completamente feliz y no puede serlo con una mujer que se siente incompleta a su lado.

Tanto él como tú os merecéis ser felices con unos compañeros que de verdad sean vuestras medias naranjas.

No es fácil

Por desgracia, no se trata solo de salir del armario y de averiguar si eres lesbiana o no.

Al estar casada, tienes que pensar en cómo va a afectar la cuestión al resto de la familia que has creado.

También debes tener en cuenta los detalles de tu relación con tu marido y tendrás que decidir si quieres seguir con él o no.

Además, si tienes hijos, también debes tenerles en cuenta a la hora de tomar tus decisiones.

No hay una respuesta fácil ni directa ante de esta situación. Necesitarás mucho tiempo y pensar todo lo que hagas cuidadosamente.

Lo que sí te podemos asegurar es que no va a ser sencillo. Vivir de forma sincera no suele serlo y necesitarás ser valiente para superar esta situación aunque, con el paso del tiempo, te alegrarás de haber dado este paso.

Tómate tu tiempo

Si estás casada y has descubierto recientemente que eres lesbiana, tómate tu tiempo para pensar cuidadosamente en tu situación y realizar diferentes preparativos antes de salir del armario ante tu marido.

Asegúrate de decírselo en un momento en el que sepas que ambos tenéis mucho tiempo libre y el suficiente espacio para procesar esta revelación, así como para hablar largo y tendido de lo que consideréis oportuno.

No se lo digas durante unas vacaciones o un aniversario y, si tenéis hijos, intenta conseguir que alguien los cuide durante ese día para poder estar a solas con tu marido.

En todo caso, intenta crear un entorno agradable y tranquilo en el que podáis tener una conversación larga y profunda al respecto.

Recuerda que tú sabes lo que está pasando, pero él no, por lo tanto, sé clara y directa al respecto y trata de aclararle cualquier duda o malentendido que pueda tener, tanto respecto a vuestra relación como a tu orientación sexual en particular.

Mereces ser feliz

Vivir siendo sinceras con nosotras mismas es uno de nuestros objetivos vitales.

No debes negar quién eres o pretender que tu matrimonio funciona estupendamente cuando no es así.

Tu salida del armario sorprenderá a muchas personas y probablemente romperá el corazón a tu marido. Por desgracia, esto no se puede evitar.

Sin embargo, llevas años viviendo una mentira y necesitas ser sincera contigo misma, porque, en definitiva, mereces ser feliz.

Has pasado mucho tiempo protegiendo a tu familia y haciendo lo que todo el mundo quiere o espera que hagas, pero ahora necesitas pensar en lo que quieres y sientes tú.

Las personas que realmente te quieren siempre lo harán y probablemente lo que más les duela es que no se lo hubieras dicho antes.

Y, por otro lado, aquellos que te juzguen no serán tus amigos de verdad y no necesitas a personas como esas en tu vida.

Tu marido, por supuesto, se quedará destrozado, pero una vez haya pasado el tiempo y haya aceptado la situación, probablemente tendrá la oportunidad de encontrar su propio camino hacia la felicidad.

Con un poco de suerte, conocerá a otra persona que pueda darle el amor que merece y que le quiera con todo el corazón.

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No puedes vivir una mentira durante el resto de tu vida y negarte la oportunidad de ser feliz sólo para complacer a los demás.

Nunca es demasiado tarde

En la vida, nunca es demasiado tarde.

Independientemente de la edad que tengas, tiempo de sobra para disfrutar de tu recién descubierta sexualidad.

No estás a dos pasos de la tumba y te queda mucho tiempo por delante. No lo desperdicies viviendo una mentira para complacer a los demás y negándote la posibilidad de vivir una vida plena y satisfactoria.

Tampoco debes tener miedo de perder a tu familia, por muy sorprendidos que queden por tu revelación.

Debes tener en cuenta que tu relación con tus hijos y con tu marido continuará existiendo, pero que lo más importante es que seas sincera contigo misma y con tu cónyuge, de forma que ambos podáis decidir lo que mejor os funciona de aquí en adelante.

Asimismo, cuando salgas del armario con tu esposo, también tendrás la oportunidad de encontrar a la persona ideal para ti, por lo que podrás forjar nuevas relaciones que serán fundamentales para ti en el futuro.

No estás sola

Puede que en algún punto del proceso te sientas tremendamente sola, especialmente si no tienes amigos cercanos que sean homosexuales o bisexuales.

Incluso puede que pienses que estás totalmente sola en este mundo. Pero no es así.

De hecho, muchas mujeres han pasado por esto antes que tú y aún más lo harán en el futuro.

Por lo tanto, debes ser consciente de que no estás sola. Muchas personas han superado esta situación en el pasado y su vida no ha quedado destrozada como consecuencia de ello.

Su ejemplo puede ayudarte a superar esta etapa y muchas de ellas te pueden dar consejos muy útiles y válidos para seguir adelante con tu vida.

En todo caso, recuerda que las cosas pueden parecer horribles al principìo, pero lo superarás, como lo han hecho muchas otras personas antes que tú y otras mujeres lo harán después.

Tu pasado no es motivo de rechazo

Quizá pienses que tu historial con los hombres te separará para siempre del mundo lésbico, pero la verdad es que ya eres miembro del mismo.

Por lo tanto, acude a otras lesbianas que hayan pasado por tu misma experiencia para buscar consejo, ayuda y apoyo.

Descubrirás que muchas más mujeres de lo que pensabas han pasado por esta situación y que, al final del día, son mucho más felices ahora de lo que lo eran antes.

Probablemente te sentirás culpable e incluso tendrás dudas

Una de las primeras cosas que pensarás es que decepcionarás a aquellas personas que cuentan contigo y que dependen de que tú sigas siendo la misma.

Quizá pienses que vas a hacer daño a muchas personas a las que quieres o que les estás abandonando.

Puedes tener miedo a que te rechacen familiares, amigos, miembros de tu comunidad o de tu iglesia y muchas personas más que te importan.

Por lo tanto, probablemente experimentarás un enorme sentimiento de culpa, y muchas dudas sobre lo que debes hacer o las decisiones que tienes que tomar.

Esto es normal, pero recuerda que estás haciendo lo correcto.

Te preguntarás a ti misma:

  • ¿Estoy haciendo lo correcto?.
  • ¿Estoy siendo egoísta?.
  • ¿He hecho daño a todo el mundo por estar tan ciega?.
  • ¿No sería mejor para ellos que dejara las cosas como están?.
  • ¿Estoy preparada para ser una madre soltera?.
  • ¿Acabaremos divorciándonos por las malas dentro de 12 años si no hago algo ahora?.

Algunas personas incluso te harán este tipo de preguntas, lo que puede ser un verdadero infierno para ti.

Ante estas preguntas, te recomendamos que dejes que se te queden en la cabeza hasta que estés tan harta de ellas que desaparezcan por sí solas. Con el paso del tiempo y ante la evidencia de que has hecho lo correcto, acabarán por no volver.

Acepta que la vida que has llevado hasta ahora se ha acabado

Uno de los aspectos más difíciles a los que tendrás que hacer frente cuando salgas del armario es el hecho de que deberás renunciar a una vida que amas o que estás acostumbrada por un camino que no sabes a dónde te va a llevar.

El futuro te deparará grandes alegrías y mucha satisfacción desde el punto de vista romántico, pero realmente no sabes cómo será, y es una posibilidad aterradora cuando el precio a pagar es abandonar la vida estable que, en cierta medida, te ha definido desde hace muchos años.

Por lo tanto, si estás segura de que eres lesbiana y que no serás capaz de continuar siendo la pareja romántica y sexual de tu marido, quizá puedas hablar con él al respecto en terapias especializadas en parejas LGBTI+.

En estas terapias, también os presentarán diferentes posibilidades para seguir adelante con vuestra relación, que van desde evolucionar hacia una relación de amistad hasta optar por continuar casados pero formando una pareja abierta, entre otras muchas posibilidades.

En todo caso, después de tu revelación, tu vida nunca volverá a ser la misma.

La vida de pareja que llevábais hasta este momento se acabará. Ambos perderéis cosas en el camino y sin duda vuestros hijos se verán afectados de uno u otro modo.

No intentes centrarte en protegerles a todos porque, por desgracia, no conseguirás hacerlo y es algo que tienes que aceptar.

A la larga, si quieres vivir libremente como lesbiana, no podrás evitar que las cosas cambien y tratar de prolongar la mentira solo servirá para hacer sufrir aún más a todos los implicados.

No pienses que no eres atractiva

Probablemente todos aquellos que hemos roto una relación larga de cualquier tipo acabamos sintiéndonos muy desubicados.

Después de llevar tanto tiempo con la misma persona, ésta ha empezado a formar parte integral de nosotros, hasta el punto de que nos sentiremos incompletos durante mucho tiempo tras la ruptura.

Asimismo, tras llevar tanto tiempo “fuera del mercado”, sentimos que nos hemos echado a perder, como si fuera demasiado tarde para volver al juego y encontrar a otra persona con la que compartir nuestras vidas.

En definitiva, nos sentimos viejas y feas, y acabamos haciendo caso a esa vocecilla malévola que todas tenemos en la cabeza que nos dice que nuestro tren ya ha pasado.

Pero tienes que ser consciente de que esa sensación pasará. Conocerás a otras personas que han salido airosas de procesos similares al tuyo y empezarás a pensar de nuevo que la vida está llena de posibilidades.

Con el paso del tiempo, volverás a sentirte bien contigo misma y a apreciar las muchísimas cualidades que tienes. Y puedes estar segura de que otras personas te encuentran atractiva e interesante.

No empieces una nueva relación mientras todavía estás casada

Para muchas mujeres, salir del armario no es un hecho intelectual que descubren tras una larga reflexión, sino que es más bien como un tortazo en la cara, que tiene lugar cuando se dan cuenta por primera vez de que están enamoradas de otra mujer.

Esta sorpresa, junto con las sensaciones y sentimientos que la acompañan, puede provocar que una mujer no piense con claridad y empiece una aventura amorosa sin tener demasiado en cuenta las consecuencias de sus actos.

Ten en cuenta que una aventura amorosa nueva es algo que te hace perder la cabeza. La emoción y la atracción sexual que conlleva no se puede comparar con la estabilidad y la rutina de una relación larga, por lo que primero debes intentar aclarar tus pensamientos y ver si sólo te gusta esa mujer en particular o si realmente eres lesbiana.

Puede que lo sepas desde el principio o necesites algo de tiempo para averiguarlo, por lo que te recomendamos que tengas paciencia contigo misma.

Pero, en todo caso, recuerda que estás comprometida con otra persona. Ten en cuenta el daño que puedes provocar a tu marido si le eres infiel, pues, independiente de tu recién descubierta orientación sexual, sigues estando casada y estarás actuando a espaldas de tu cónyuge.

Esta situación es más habitual de lo que crees, por lo que si descubres que albergas sentimientos románticos y sexuales por otra mujer, intenta averiguar si realmente eres lesbiana o no y si estás dispuesta a dejar a tu familia atrás.

Si decides que quieres divorciarte y tratar de tener una relación romántica y/o sexual con otra mujer, habla primero con tu marido. No actúes a sus espaldas.

Más pronto que tarde,  tu marido se enterará de todo, por lo que si puedes poner fin a tu matrimonio antes de empezar una relación con otra persona o de acostarte con una mujer, mejor.

Considera la posibilidad de no salir del armario hasta después del divorcio

Si has descubierto que eres lesbiana cuando ya te estabas divorciando, quizá deberías contemplar la posibilidad de esperar a que el divorcio sea definitivo antes de salir oficialmente del armario.

Pero, si has decidido romper la relación, pero aún no has iniciado los procedimientos, piensa detenidamente en las repercusiones legales que tu salida del armario puede tener para ti en este sentido.

Los divorcios nunca son agradables, incluso cuando ambas partes tienen la mejor de las intenciones al respecto.

Cuando te enfrentes al tuyo, debes ser consciente de que cualquier cosa puede ser utilizada en tu contra a lo largo de este difícil proceso. Incluso cuando sabes que tu marido no es un homófobo retrógrado, no sabes el tipo de abogado que tendrá o qué ideas le meterán en la cabeza sus familiares o amigos.

O, simplemente, querrá la custodia de vuestros hijos o los máximos beneficios posibles y utilizará todo lo que esté en su mano para conseguirlo, lo que puede incluir ataques hacia tu sexualidad, aunque no tenga en realidad nada en contra de las lesbianas.

Por lo tanto, aunque te parezca imposible que tu marido vaya a utilizar tu sexualidad en tu contra, no te confíes.

Busca a un profesional cualificado que te ayude a lidiar con todo este proceso, porque no sabes cómo va a ser ni cuál va a ser su final.

  • Puede que decidáis tener un divorcio amistoso y compartir la custodia de vuestros hijos.
  • Puede que encontréis alguna forma de redefinir vuestra relación fuera de la estructura matrimonial.
  • O quizá él se sienta herido, agraviado y enfadado y haga todo lo que pueda para destrozarte delante de un tribunal de divorcio.

Sea cual sea el caso, intenta estar preparada.

La custodia y el régimen de visitas de tus hijos

Si tu caso es como el de la mayoría de las parejas heterosexuales, no necesitaste el permiso de nadie para concebir a tus hijos y nadie te pidió que probaras que podías cuidar de ellos.

Pero esto puede cambiar ahora. Muchas personas se sentirán con derecho a cuestionar tus habilidades como madre solo por ser lesbiana, lo que puede ser un problema si tu marido y tú acabáis luchando por la custodia de vuestros hijos.

Por lo tanto, antes de iniciar el proceso de divorcio, busca información sobre la visión que tienen los jueces de las madres lesbianas en tu país.

Algunos países han promulgado leyes que protegen a las madres lesbianas, como en el caso de España. En ellos, no se puede tener en cuenta legalmente tu orientación sexual ni usarla en tu contra a la hora de decidir la custodia de tus hijos. Pero esto no significa que, en la práctica, las decisiones judiciales no se vean afectados por este hecho.

La gente tiene sus propios prejuicios y creencias, por lo que, en muchas ocasiones, las cosas no siguen el camino que, en teoría, deberían seguir.

Por lo que te recomendamos que analices cuidadosamente las leyes y veas cuáles son tus derechos antes de empezar cualquier proceso legal.

Reacciones que puede tener tu marido

No podemos saber cómo va a reaccionar tu marido ante la noticia. Cada persona es diferente y tiene unas ideas, una formación y una experiencia vital distinta.

Puede enfadarse, ponerse triste, pedirte que te vayas de casa inmediatamente o preguntarte si existe alguna manera de que podáis seguir juntos y arreglar las cosas.

Para que estés preparada, a continuación te presentamos algunas respuestas o propuestas que te puede presentar tu esposo cuando le digas que eres lesbiana:

Terapia para curar el lesbianismo

La negación puede hacer que tu marido crea que la terapia de parejas y la ayuda psicológica individual pueden hacer desaparecer tu lesbianismo.

Obviamente, esta no es una opción realista. Las cosas no funcionan así y, en lo más profundo de su ser, tu marido también lo sabe.

Pero en un principio puede estar tan sorprendido y deseoso de salvar vuestro matrimonio que quizá te proponga algún método de este tipo.

Ten paciencia con él y explícale de forma clara y directa que ningún tipo de terapia puede cambiar lo que eres.

También puedes decirle que una mejor aproximación a este problema sería la utilización de la terapia de parejas como medio de haceros avanzar de una manera sana que beneficie a ambas partes.

Sé lesbiana si quieres, pero aquí no

La idea de “si no lo puedo ver, no está pasando” hace que todo sea menos real, tanto para tu pareja como para ti.

Muchos hombres que desean su matrimonio siga como hasta ese momento prefieren cerrar los ojos ante la realidad y decir que su mujer puede hacer lo que quiera mientras ellos no se enteren.

Pero la realidad es que se trata de una parte de ti. No importa si estás teniendo aventuras o relaciones lesbianas en tu ciudad o en otra, cuando vuelves a casa sigues siéndolo.

Si no te sientes cómoda con ese acuerdo, explica a tu marido que esa no es una opción y que tenéis que buscar juntos otro camino.

No se lo digas a nuestros amigos y familiares

Es algo similar a la política de “No preguntes, no lo digas” que durante mucho tiempo ha puesto en práctica el ejército estadounidense.

Tu marido te puede exigir que no se lo digas a ninguna persona cercana a vosotros, especialmente a vuestros amigos comunes y familiares más cercanos.

Es una reacción que suele derivar de la vergüenza que siente hacia la situación. El anonimato actúa como un escudo ante dicha vergüenza, pero tienes que hacerle ver que tú no tienes nada de lo que avergonzarte.

También debes hacerle ver que nada de lo que ha ocurrido tiene que ver con él, por lo que estos sentimientos tampoco deberían aflorar por su parte.

No se lo digas a los niños

Esta cuestión es algo delicada y suele dividir más a las parejas que el hecho de que la esposa sea lesbiana.

Si ambos cónyuges tenéis ideas muy distintas sobre cómo enfocar este tema, este aspecto puede dividiros mucho y provocaros muchos problemas en el futuro.

Nosotros te recomendamos que no se lo ocultes a tus hijos. Ellos se darán cuenta de que todo está cambiando y necesitarán recibir respuestas claras y unificadas por vuestra parte.

Si le ocultas esta parte de ti, a la larga, será peor. Es recomendable que hables con tus hijos sobre tu sexualidad a un nivel que sea adecuado para su edad y que puedan entender.

Provocarás que nuestros hijos también sean homosexuales

Respira hondo y recuerda que estás lidiando con una persona que no está lo suficientemente formada en el tema antes de decir algo de lo que te puedas arrepentir.

Obviamente, tú no puedes hacer que tus hijos sean homosexuales y este es un punto que debes dejar muy claro a tu marido.

Pero puedes aprovechar este mito para explicar a tu marido lo que realmente significa ser lesbiana.

De hecho, sería conveniente que te hicieras con diversos artículos y materiales de apoyo para que tanto tus hijos como tu marido puedan tener a su disposición información veraz sobre la homosexualidad.

¿Me has puesto los cuernos?

Irónicamente, la infidelidad puede ser más dura de aceptar para tu marido que las palabras “soy lesbiana”.

A muchos hombres les preocupará que, para descubrir si realmente eres lesbiana o no, te hayas acostado con una o más mujeres mientras todavía estabas casada con él.

Esta es una reacción muy habitual y es normal que tu marido tenga dudas, independientemente de si la infidelidad se ha producido o no.

En todo caso, te recomendamos que seas sincera con él y le digas la verdad, tanto si le has engañado como si no. Solo así podréis pasar página y seguir hacia delante.

No vamos a divorciarnos

“Me parece estupendo, pero no vamos a divorciarnos”.

Esta respuesta no es muy habitual y, cuando aparece, suele ser consecuencia del calor del momento, por lo que no le des demasiada importancia.

Sin embargo, en algunos casos, el hombre que está siendo apartado en favor de una mujer prefiere seguir casado para “guardar las apariencias”.

Si a ti te parece bien, tenéis las cosas claras y nadie sale herido, entonces no tienes por qué no seguir casada con él.

Muchas personas continúan casadas “sobre el papel” por temas económicos, para encargarse mejor de los niños o, simplemente, porque se llevan bien y quieren seguir haciéndose compañía el uno al otro.

Hay muchas posibilidades y mientras ambos estéis de acuerdo y conformes, podéis hacer lo que queráis a este respecto.

Pero, en todo caso, déjale claro que las cosas no pueden seguir como hasta ahora y que la dinámica de vuestra relación cambiará obligatoriamente.

Siempre lo pensé

Que un marido no tenga ningún problema con el hecho de que su mujer sea lesbiana es algo sorprendente. Pero a veces ocurre, sobre todo si estabais atravesando problemas matrimoniales antes de tu revelación.

Si vuestra relación llevaba un tiempo rompiéndose por multitud de razones diferentes, tu salida del armario solo será la gota que colma el vaso de un matrimonio que estaba destinado a la ruptura desde mucho tiempo atrás.

Incluso puede ser un alivio también para él, especialmente si tenía dudas sobre si vuestro matrimonio realmente no tenía solución o si debía luchar para que siguiera adelante.

Esta información puede acabar con sus dudas y daros finalmente la oportunidad de empezar de nuevo.

¿Cómo empezarías de nuevo?

Tanto si has pasado por esta situación como si no, anímate a escribir en los comentarios cómo podrías afrontar esta situación.

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Sobre este artículo

La encargada de todo este tinglado. Licenciada en Psicología. Techie de corazón y de profesión.

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