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Trucos para un matrimonio feliz entre lesbianas

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Resumen: Todas queremos que el cuento de hadas nunca acabe y ser felices para siempre junto a nuestra pareja. Si quieres mantener la felicidad y el amor que os unen hoy, no pierdas de vista estos consejos.

El secreto para un matrimonio feliz es el mismo siempre, independientemente de tu género y tu orientación sexual y básicamente depende de las personas implicadas y del compromiso que cada miembro de la pareja tiene con la otra parte.

En general, necesitas pensar todo cuidadosamente, por lo que no tomes una decisión deprisa y corriendo.

El momento adecuado no es el mismo para todo el mundo, por lo que te recomendamos que hables con tu chica y descubras si tu momento ideal se adapta al suyo antes de decidirte a emprender el camino del matrimonio.

Un matrimonio feliz empieza antes de la boda

Antes de decir “sí, quiero”, debes estar razonablemente segura de que la mujer con la que te casas en tu media naranja.

Pero diferentes investigaciones han demostrado que las parejas lesbianas tienden a comprometerse con mucha rapidez y son más impulsivas que otras.

Como consecuencia de esto, como hemos señalado en otros artículos, los matrimonios entre lesbianas tienen un 50% más de posibilidades de acabar en divorcio, por lo que piensa cuidadosamente en lo que vas a hacer antes de dar el paso.

Puedes ver más aquí sobre el matrimonio lésbico.

Elige bien y trabaja duro

Una vez que hayas decidido que ella es la mujer de tu vida y realmente quieres pasar el resto de tu vida con ella, trabaja duro para mantener tu matrimonio a flote.

Presta atención a tu esposa, pero también preocúpate por ti misma.

Créate tu propia identidad, disfruta de su aficiones y no dejes a un lado tus pasiones.

No quieres convertirte en una aburrida, por lo que no permitas que eso te pase.

Además, a todas nos gusta sentirnos queridas y apreciadas, por lo que demuestra a tu mujer constantemente lo mucho que la quieres.

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Pero, sobre todo, nunca consideres que tienes a tu pareja asegurada y lucha por ganarte su cariño todos los días.

Trabajad para manteneros sanas la una a la otra

Tener un cuerpo y una mente sanos contribuye a nuestro bienestar general lo que, a su vez, hace que tengas más posibilidades de ser feliz en tu matrimonio.

  • A nivel físico, esto significa comer sano y hacer ejercicio diariamente.
  • A nivel espiritual, significa practicar la meditación a través de diferentes ejercicios para ayudarte a mantener el equilibrio mental y enfrentarte a los problemas de la vida con tranquilidad.

Evita la “muerte del sexo lésbico”

Según la Universidad de Washington, en un matrimonio lésbico, el sexo tiende a pasar a un segundo plano muy rápido y este fenómeno se conoce como la “muerte del sexo lésbico” o “lesbian bed death”.

Mantener una relación romántica a largo plazo sin intimidad física puede ser un verdadero reto, por lo que las parejas lesbianas debemos esforzarnos constantemente para mantener viva nuestra vida sexual.

Recuerda el poder del contacto físico

Al principio de vuestra relación, es probable que os estuviéseis tocando la una a la otra constantemente. Pero ahora que estáis casadas, podéís correr el riesgo de olvidar lo importante que es el contacto físico.

Si el contexto social lo permite, coge de la mano a tu mujer cuando estéis en público, dale un masaje en los hombros mientras veis la televisión o haz cualquier otra cosa que se te ocurra en el momento en el que la pienses.

Así afianzaréis vuestra relación y tu pareja se sentirá siempre muy querida por ti en cualquier momento y situación.

Reserva tiempo para ti

Todos sentimos la necesidad de estar solos de vez en cuando.

Estar casadas no significa que tu pareja y tú estéis siempre unidas por la cadera, por lo que reserva un poco de tiempo para ti lejos de tu mujer, en la cantidad y forma que consideres necesario.

La independencia es algo extremadamente importante en un matrimonio.

Para ser feliz en una relación, primero debes sentirte feliz contigo misma. De hecho, estas es una de las claves para disfrutar de un matrimonio largo y feliz.

Teniendo esto en cuenta, tu pareja y tú debéis reservar algo de tiempo para vosotras mismas, para estar solas, disfrutar de vuestras aficiones y realizar actividades en las que vuestra pareja no esté presente.

Ser dependiente debilita tu resolución, tu habilidad para seguir adelante como un individuo pensante libre y tiende a crear relaciones amorosas insanas.

Pasar tiempo separadas es importante para que ambas aprendáis a valorar el tiempo que pasáis juntas actualmente.

Recuerda que tu matrimonio debe ser siempre una prioridad para ti, pero que no es la única relación personal que debes cuidar.

Valórala y hazle saber lo mucho que te importa

Después de tener una relación estable o llevar casada con la misma persona muchos, muchos años, empiezas a tener tanta confianza con tu pareja que acabas cayendo en una rutina sofocante.

Parece que la pasión y el afecto han pasado a un segundo plano y la atención que antes le mostrabas se pierde entre la vorágine del día a día.

Entre el trabajo, la casa, los niños cuando los hay y un sinfín de problemas más, a veces parece que no hay tiempo ni para que os deis un beso.

Y a veces ni siquiera sabes cuándo empezó a ser todo así.

  • ¿Cuándo se convirtió el beso apasionado que tu chica te daba nada más entrar por la puerta al volver de trabajar en un besito en la mejilla de pasada y, a veces, ni eso?.
  • ¿Cuándo dejaste de apartar la mirada de la pantalla del ordenador cuando tu chica entraba en la habitación después de pasar horas sin verla?.

Probablemente, no sepas la respuesta.

A todos nos gusta sentirnos apreciados, queridos y valorados. Y, cuando no nos sentimos así, nos inundan sentimientos negativos como la soledad, la tristeza o la frustración.

Si tu mujer siente que ya no la aprecias ni la valoras, se sentirá vulnerable y se volverá mucho más receptiva ante los avances de cualquier otra mujer atractiva que la mire con deseo.

Pero, como se suele decir, un piropo al día aleja la posibilidad del divorcio.

Valora los atributos positivos que tiene tu mujer todos los días y dile cosas agradables. Mantente positiva y fíjate en lo que tu chica hace bien.

Del mismo modo, cuando las cosas se pongan feas y sus características no tan buenas salgan a la luz, en vez de centrarte en las cosas negativas, intenta cambiar el foco y fijarte en las cosas buenas.

Dale las gracias por las cosas pequeñas

La vida cotidiana está repleta de pequeños sacrificios y favores que hacemos por nuestra pareja.

Desde hacer la comida hasta darle un masaje si está estresada, pasando por ir a buscar a nuestra pareja con el coche un día de lluvia o apoyarla durante los momentos difíciles.

Hacemos cosas pequeñas la una por la otra todos los días.

Pero en medio de la rutina, acaban siendo gestos que se dan por sentado y que rara vez se aprecian, lo que puede hacer sentir a tu mujer que no te das cuenta de lo mucho que hace por ti y cómo intenta poner tu comodidad por delante de la suya.

Para disipar estos sentimientos negativos, una palabra amable o de agradecimiento de vez en cuando hará maravillas.

Esto también puede ayudarte a lidiar con los aspectos menos buenos de tu relación. No lleves la cuenta ni pienses constantemente en lo que una u otra habéis hecho mal. Las relaciones de pareja no son una competición.

Guardar rencor por cosas nimias es infantil y no conseguirás con ello más que erosionar poco a poco la confianza y la conexión que tienes con tu mujer.

Y si eres tan competitiva que no puedes evitar las comparaciones, lleva la cuenta de todas las cosas positivas que tu compañera hace todos los días por ti y, después, dale las gracias por ellas.

Con un poco de suerte, ella comenzará a hacer lo mismo por ti para que tú también te sientas mucho más querida y apreciada.

Sé sincera

No importa cuál sea el problema al que os tengáis que enfrentar. Sé sincera con tu mujer en todo momento y ocasión.

Quizá estés ocultándole algo muy pequeño, como que te has gastado demasiado dinero comprando cosas que no eran verdaderamente importantes,  o quizá algo más grave, como que tienes algunas dudas o inseguridades respecto a vuestra relación.

Sea cual sea el problema, la sinceridad es siempre el camino que debes seguir.

Habla con tu pareja y buscad juntas la forma de solucionar los problemas a los que te estás enfrentando en vez de quedarte callada y rezar para que las cosas se arreglen por sí solas antes de que tu mujer se entere.

En la inmensa mayoría de los casos, tu esposa se acabará enterando del problema y, además del disgusto que éste le provocará, se dará cuenta de que la has mentido.

Cuando pienses en mentir a tu esposa, recuerda que si la mientes y ésta te descubre, se sentirá traicionada y su confianza en ti se desplomará.

Este puede ser un problema mucho más grave que el que tratabas de ocultar, pues la confianza es una de las piedras angulares de cualquier relación.

Cuida tu aspecto

Es fácil que acabemos descuidando nuestro aspecto exterior cuando llevamos mucho tiempo casadas o en pareja.

Empiezas a sentirte muy cómoda y te deja de importar el aspecto que tienes cuando estás con tu mujer, pues tienes la confianza suficiente en vuestra relación como para saber que ella te seguirá queriendo independientemente de cómo te veas.

Este tipo de comportamiento es muy habitual en parejas de lesbianas.

Desconozco el motivo, pero he visto muchas parejas de mujeres que en cuanto estabilizan su relación o se van a vivir juntas, caen en un estado de dejadez extremo.

Pero este comportamiento puede tener consecuencias desastrosas e incluso puede acabar con tu matrimonio.

Está bien que os sintáis tan cómodas la una con la otra, pero también es cierto que un descuido físico absoluto acaba matando la pasión y, peor aún, puede hacer sentir a tu pareja que piensas que no te merece la pena hacer un esfuerzo para verte bien para ella.

Esto no significa que tengas que estar arreglada, maquillada y peinada a la perfección cada mañana al amanecer. Simplemente, ten en cuenta el aspecto que tienes cuando estás con ella y, de vez en cuando, ponte guapa para ella, aunque solo sea para cenar en casa.

Estos detalles os ayudarán a recuperar la pasión, el romanticismo y la atracción de esos primeros días en los que os poníais de punta en blanco para recibir a vuestra amada.

Ten cuidado con lo que dices

Existen muchas cosas que nunca deberías decirle a tu mujer, como por ejemplo: “Es que tú siempres…” o “Tú nunca…”.

Son frases que hacen daño y que se puede llegar a tardar mucho tiempo en superar y olvidar.

Si empiezas una frase de esta manera, tu pareja probablemente se pondrá a la defensiva o se preparará para iniciar una pelea.

Por lo tanto, si esas palabras aparecen en tu mente, detente durante un momento y piensa en lo que realmente quieres decir. Una vez lo hayas hecho, elige otra combinación de palabra para transmitirselo y díselo de una manera más positiva.

Aún más importante, si no quieres que tu matrimonio acabe en divorcio, nunca amenaces a tu mujer con dejarla.

No uses la palabra que empieza por “D” o frases del tipo de “Te dejo” cuando os peleéis como forma de presión, porque lo más probable es que tarde o temprano ella se acabe cansando y acabéis cortando de verdad.

Por último, si tu pareja y tú habéis tenido un desencuentro o una pelea, responsabilízate de tus acciones, incluyendo cualquier cosa que hayas hecho o dicho.

No caigas en la tentación de escoger el camino fácil y echarle toda la culpa a ella.

Sé feliz contigo misma

La mejor forma de tener una relación de pareja feliz es estar en paz con una misma.

Aprende a valorar las cosas buenas que tienes y dale a las imperfecciones su justa importancia.

Es crucial que te sientas tranquila y cómoda con quien eres, porque de lo contrario arrastrarás esos problemas a tu relación de pareja.

Escúchala

Algunas veces no te das cuenta de que lo único que tu mujer necesita es que alguien la escuche. Por lo tanto, presta atención y escúchala.

Pero recuerda que escuchar y oír no es lo mismo.

No vale simplemente con que te sientes en su presencia y pienses en las musarañas hasta que termine de hablar. Debes prestarle toda tu atención y que ella perciba que tienes puestos los cinco sentidos en lo que te está contando.

Escuchar se vincula a nuestro corazón, por lo que abre el tuyo, escucha lo que tiene que decir, mírala a los ojos mientras habla, repite lo más importante que te ha dicho si lo consideras necesario y consuélala.

Escuchar es otra de las claves para un matrimonio entre lesbianas duradero y feliz.

Disfruta del silencio

En algunas ocasiones, la mejor forma de enfrentarse a un problema es dejarlo ir.

No es necesario arreglar todas y cada una de las cuestiones que surgen.

No todas las ofensas son intencionadas, por lo que practica la técnica de dejar las cosas atrás y perdonar para evitar un problema verdaderamente grave.

De vez en cuando, recuérdate a ti misma por qué te casaste con esa mujer.

Céntrate en esas razones y deja que algunas cosas pasen sin mencionarlas y sin albergar ningún sentimiento negativo.

Aprender a estar de acuerdo cuando no lo estás

Que una pareja se lleve bien no significa que sus componentes tengan que estar obligatoriamente de acuerdo en todo.

La mayoría de las parejas tienen diversas actitudes, opiniones y creencias. Algunas incluso tienen posiciones opuestas en cuestiones importantes.

La clave se encuentra no en que te sientas obligada a estar de acuerdo con ella en todo, sino que respetes su punto de vista e incluso que os toméis con buen humor aquellos aspectos en los que estáis más enfrentadas, para disipar la tensión y quitar importancia al asunto.

Otra cosa con la que debes tener cuidado es con tu necesidad de cambiar a tu pareja o la forma en la que piensa. Ella es una persona en sí misma.

Además, debes recordar que te casaste con ella por como era antes y como es ahora, y no puedes cambiarla.

Comprende su lenguaje íntimo

Cada persona tiene su forma personal de transmitir su amor.

  • Algunas personas son muy demostrativas y les encanta demostrar su amor físicamente en cualquier momento y lugar.
  • Por otro lado, otras son más reservadas y tímidas y cada ocasión en la que demuestran afecto, aunque sea solo con una palabra, vale oro.

En todo caso, fíjate en la forma en la que tu mujer demuestra su amor.

Puede que lo haga a través de pequeños detalles de la vida cotidiana, como comprarte las cosas que te gustan, o llevarte al trabajo. O mediante palabras, mensajes escritos y diferentes muestras de afecto.

Averigua cuál es el modo en el que muestra amor para que sepas cuál es la mejor forma de hablarle.

Porque entender el lenguaje del amor es el secreto para tener una relación feliz.

Nunca des a la otra persona por sentada

Una vez que nos sentimos cómodas en una relación, es fácil que la pareja se vea atrapada en un estado de complacencia general.

Pensamos que nuestra relación está tan asentada que nada puede ya separarnos y que no nos tenemos que preocupar por los pequeños detalles, pues nuestra esposa siempre estará a nuestro lado.

Pero la realidad es que tu matrimonio puede romperse si tu esposa llega a pensar que ya no la quieres o que no la haces feliz.

Ofrécete a hacer cosas agradables por ella siempre que puedas. Mantén viva la pasión y la intimidad, tanto dentro como fuera del dormitorio.

El sexo es muy importante a la hora de tener un matrimonio lésbico exitoso, pero también es cierto que la intimidad se demuestra de muchas maneras, incluyendo las conversaciones y las muestras de afecto cotidianas.

Añade romance a tu relación si es necesario.

Regálale flores un día o métele una nota de amor en el bolso. Sorpréndela con su comida favorita o proponle dar un paseo para ver el atardecer juntas.

Te sorprenderá ver cuánto puede llegar a mejorar tu relación un simple toque extra de romanticismo. Pruébalo.

¿Cómo haces tú para tener una relación plena?

Estas son sólo algunas de las muchas formas que hay de conservar una buena relación de pareja, hay tantas como parejas existen.

Nos encantaría saber tus trucos.

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Sobre este artículo

La encargada de todo este tinglado. Licenciada en Psicología. Techie de corazón y de profesión.

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