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Era importante contarlo para sentirme libre junto a las personas que quiero

  • Resúmen Marce necesitó muchos años para aceptar su atracción por otras mujeres, pero al final su deseo de ser libre pudo con todo. Te lo cuenta con detalle en la entrevista.
  • Marce, 31 años
  • País Uruguay
  • ¿Te identificas más como...? Lesbiana
  • ¿Crees que como sociedad vamos a mejor?

¿Cómo te diste cuenta y a qué edad que te gustan las mujeres?

Se podría decir que me di cuenta a los 20 años, aunque no logré aceptarlo hasta ahora.

Toda la vida me sentí diferente, pero la heterosexualidad era la norma, por lo que no consideré otras opciones hasta mucho después.

Recuerdo que a los 8 años me enteré por primera vez que habían mujeres que les gustaban las mujeres, pero se me dejó bien en claro que eso NO estaba bien y que no debía acercarme a niñas que me tomasen de la mano o fueran muy afectuosas conmigo.

Nunca lo comprendí, pero eso era “malo” así que nunca se me ocurrió que tuviera la libertad de amar a quien quisiera.

Yo debía enamorarme de un chico, casarme y tener hijos. Ese era el “plan“.

En mi adolescencia tuve varios novios. Ninguno me gustaba realmente. Salía con ellos porque ellos me demostraban que les gustaba y a partir de ahí me “comenzaban a gustar”, pero siempre me aburría muy rápido y los dejaba a todos.

Nunca tuve ningún tipo de deseo sexual con ninguno de ellos. Directamente no me interesaba.

Por otra parte, los chicos que a mi me gustaban eran chicos gays, amigos o chicos con parejas (todos inalcanzables). Recuerdo que en esos momentos pensaba: ¿Por qué mis amores son todos imposibles?.

Cuando comencé la universidad, todo esto me comenzó a dar culpa. Me consideré durante mucho tiempo una mala persona. Consideraba que estaba mal ya que no podía querer a ninguno, no podía desear a ninguno. Pensé que no podía amar.

Fue en ese tiempo que conocí a una chica que me cambió la cabeza. Comenzamos una amistad y eventualmente ella habló abiertamente que le gustaban las chicas y que yo le gustaba.

Ahí por primera vez se abrió el abanico de posibilidades. Recién ahí pensé que tenía otras opciones y no lo impuesto socialmente.

La relación duró solo 5 meses, pero me dio las herramientas para poder abrirme al mundo. Pero no lo podría asimilar hasta hace relativamente poco.

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Luego de terminar esta relación tuve momentos de tristeza extrema ya que comencé a cuestionarme mi sexualidad a otro nivel.

Me preguntaba si era bisexual, si era lesbiana. Pensaba en el hecho de que nunca había estado cómoda con los chicos y sí con esta chica. Me puse a pensar si ella sería una excepción.

Cuando salía con amigas e íbamos a bailar tenía miedo que notaran la homosexualidad en mi, y comencé a tener ataques de pánico al estar en lugares con muchos hombres.

No podía seguir así, por lo que decidí dejar de preguntarme cualquier cosa que refiriera a mi sexualidad. Oculté todo lo que podía ser considerado homosexual.

Conocí a un chico que “parecía bien” y comencé a salir con el, como si el fuera mi salvación. Ya no tenía que preguntarme nada porque en definitiva estaba junto a un chico.

Sin embargo en todos esos años de relación no me pude apartar de la comunidad LGBTQ+. Usando la excusa de ser una aliada, siempre estaba presente en marchas, reivindicaciones y daba visibilidad a la temática de forma académica.

Por otra parte, mi relación con este chico no estaba mal, pero tampoco estaba bien, y comencé a pensar que si mi relación terminaba, me gustaría salir con una mujer.

Finalmente, la relación acabó.

Cuando esto ocurrió decidí que ya no podía seguir negando las cosas. En el momento no sabía si me consideraba bisexual o lesbiana. Simplemente sabía que NO ERA heterosexual, y que debía finalmente aceptarlo.

Demoré un buen tiempo en salir de mi propio armario. Mi armario mental.

Finalmente lo hablé con amigos cercanos y con mi familia cercana, y fue lo más liberador del mundo. Mentalmente me hizo muy bien y me permitió sentirme libre, ser yo misma.

Valió la pena todo el proceso que pasé. ¡Finalmente podía ser 100% yo!.

¿Qué es lo que te parece más difícil de ser lesbiana/bisexual?

En mi caso lo que me resulta más difícil es la visibilidad que pueda llegar a tener en mi entorno laboral.

No me importa si gente de la sociedad no me acepta, pero cuando eso ocurre en el trabajo, genera problemáticas innecesarias que van de la mano con la posibilidad de perder el puesto.

Actualmente, la gente de mi trabajo no sabe sobre mi orientación sexual y ni se lo imaginan porque tuve pareja hombre durante muchos años, pero tampoco pienso ocultarlo.

Es una de las cosas que decidí. No ocultarme. Creo que es positivo para normalizar la situación cada vez más, pero sí es motivo de cierto temor.

¿Te has sentido alguna vez discriminada por tu orientación sexual?

Al haberme aceptado hace tan poco no he tenido una discriminación directa a mi persona.

Si me encontré en situaciones donde se denigra a la comunidad LGBTQ+ y en ese caso doy mi opinión sobre el tema. Siempre hablando sobre amor, aceptación y buenas energías.

¿Tu familia sabe que te gustan las mujeres?

Sí.

Mi familia más cercana lo sabe. Lo dije en una charla, con un café de por medio y hablando las cosas con honestidad y amor.

En mi caso su reacción fue más positiva de lo que pensaba.

Ya con 31 años tampoco había mucho que pudieran hacer, soy una mujer grande e independiente. Pero su respuesta me llenó el alma y hasta me pareció graciosa.

Me dijeron:

En algún momento se me ocurrió que podía ser así.

Posiblemente, ellos lo supieran antes de que yo misma me diera cuenta.

¿Estás fuera del armario para el mundo?

Sí.

Lo hablé con mis amigos más cercanos, fue a los primeros que se los conté.

Les mandé un mensaje de whatsapp, diciendo que quería confiarles algo muy importante para mí. Les expliqué como me sentía y que para mi era importante su apoyo.

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Todos reaccionaron excelentemente bien.

Trataron el tema con total normalidad y me siguen tratando con la misma normalidad de siempre.

Ahora cuando nos juntamos en vez de preguntarme si tengo algún chico que me guste, me preguntan si tengo alguna chica.

Me siento muy contenida por ellos. Para mi fue muy importante contarlo para sentirme libre junto a las personas que quiero.

En lo que respecta al barrio y el trabajo, no se han dado instancias para ello, pero no pienso negarlo ni ocultarme.

No me importa que me vean de la mano con una chica. Voy a ser libre.

Si ellos no lo aceptan es problema de ellos, no mío. Incluso cuando lo conté en mi familia, les dije que si necesitaban hablarlo o querían contárselo a alguien yo no tenía inconveniente.

¿Quieres casarte? ¿tener hijos?

Me gusta la idea del casamiento como una forma de celebrar el amor. No es algo imprescindible para mi o condicionante para tener una relación.

Mi boda la imagino de una forma íntima. Me encantaría que el juez de paz fuera al salón de fiesta y nos casara allí. No me interesa la ceremonia religiosa, así que no la haría.

Con respecto a los hijos, NO quisiera tener. Pero no es de ahora. Recuerdo que tenía 8 años y mi madre siempre hablaba de cuando tuviera mis hijos y yo siempre le repetía lo mismo.

Yo no voy a tener hijos, no me gustan los niños”.

Y ese pensamiento siempre se mantuvo. No tengo interés en ello.

Si te consideras lesbiana: ¿has tenido relaciones con hombres?

Sí. Más bien porque sentí que debía tenerlas. Porque era así, el mundo funcionaba así.

En mi adolescencia me ponía excusas para no tener relaciones sexuales con hombres, como por ejemplo que no era “el indicado” o que no era mi “príncipe azul”.

Ningún chico hubiera sido mi “príncipe azul”.

Siempre tuve una lista mental sobre todo lo que debía tener el hombre ideal para mí y si el chico en cuestión cumplía el 99% de ellas, yo le prestaba atención a ese 1% que no tenía y por lo tanto me alejaba de la intimidad.

Sexualmente hablando tuve una sola pareja hombre. Nunca me sentí terrible respecto a eso, pero tampoco me sentía completamente bien.

Si te consideras bisexual: ¿te has sentido discriminada por otras mujeres LGTB, o incluso alguna pareja?

Actualmente me considero lesbiana.

Cuando hablé el tema con mi familia, salí como bisexual.

No sentí que se me tratara diferente, aunque sí considero que fue mejor recibido que dijera “también me gustan las chicas” a decir “solo me gustan las chicas”.

Si me pasó que por aplicaciones de citas, las chicas lesbianas preferían que fuera lesbiana a bisexual.

¿Tuviste algún referente lésbico en la infancia?

Lamentablemente no. No conocía a nadie.

Me hubiera gustado tener un referente. Creo que me hubiera ayudado a conocerme más y quizá mas pronto.

Por último, ¿Qué consejo le darías a una mujer que se está dando cuenta de que le gustan las mujeres y no lo acepta?

Le diría:

¡Estás bien! No hay nada de malo en ti.

Sé que es un momento de muchas dudas y muchas incertidumbres, pero una vez que lo aceptes y hagas lo que tu corazón dice, vas a sentirte más libre y más tu.

No te preocupes tanto por encasillarte en una orientación sexual, eso puede ser agotador. Más bien, piensa en lo que quieres y a quien quieres, y el resto es historia.

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La encargada de todo este tinglado. Licenciada en Psicología. Techie de corazón y de profesión.

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